Me fui de copas y de marcha con un viejo amigo... y lo rapté.
Por diego Reveco.

A veces las historias de duendes y hadas se hacen realidad... y esto ha ocurrido en esta oportunidad.
Luego de esperar durante años la posibilidad de ver un concierto en vivo del Señor Joaquín Sabina, he tenido la ocasión de hacerlo... y no una vez, sino en dos oportunidades: los días jueves 6 y viernes 7 de Abril, el poeta de Úbeda se presentó por fin en nuestro país y, obvio, asistí a ambos conciertos. Las entradas se agotaron con más de un mes de anticipación y tuve la suerte de alcanzar a adquirir mis tickets para los dos días.
El primer día fue el de las emociones... el día en que se escucharon esas canciones que están metidas hasta el tuétano en mi viril y esmirriado cuerpo; fue el día en que me hice acompañar de mi papá, mi mamá y mi novia. Por supuesto, el Teatro Caupolicán se vino abajo con la excitación, turbación e impacto del encuentro; ¡POR FIN!, Chile recibía en un concierto a nuestro amigo, que si bien ha visitado continuamente el "Coño Sur", nunca había podido efectuar un encuentro en vivo con nosotros, sus secuaces chilenos. No diré mas de este día... porque las palabras no alcanzan para definir lo vivido.
Y bueno, el segundo día, tenía una sorpresa preparada para mi; algo que planifiqué hasta donde se podía, pero de lo cual no había ninguna certeza: la idea era irse a carretear, a tomar un vinito con Joaquito. Con Magaly, mi novia, preparamos esta posibilidad y asistimos (esta vez los dos solos) a este segundo y último concierto. Sabina cerró su gira americana con este concierto y, desde luego, era obvio pensar que luego de ello celebraría con sus músicos en algún tugurio de Santiago. Llegamos temprano al Teatro Caupolicán y, tanto Magaly como yo, nos dedicamos a conversar con guardias y personas de seguridad para saber por donde saldría Sabina luego de terminado el concierto; y conseguimos la dirección desde la cual se iría raudamente, sólo segundos luego de haber terminado la tocata: era una callecita muy escondida detrás del Teatro. Así las cosas, nos retiramos del concierto cuando comenzaba a cantar su última canción... y corrimos hacia esa callecita... y llegamos... y a los 30 segundos, salió una camioneta con vidrios polarizados muy rápidamente: ahí se había ido Sabina... y una pena muy grande nos dio... pero no perdimos la fe: ahí estábamos alrededor de 15 fans. Nos quedamos: los músicos estaban aún adentro... y cuando salieron, logramos conseguir la dirección en donde se iría a celebrar todo el equipo íntimo de Sabina: Pub Ozono en Providencia. Y partimos a buscar el auto... y subimos también a un par de chicos jóvenes... como nosotros. Y llegamos al Pub... y en menos de 5 minutos, apareció Sabina y pudimos muy rápidamente conversar con él y explicarle que este grupo de personas, sus amigos desconocidos, querían invitarle a tomar una botella de vino cuando terminara su propia reunión con su gente; y todo quedó en veremos. Joaquín entró y subió al segundo piso del Pub... y nosotros nos quedamos esperándolo abajo. Y claro, mandamos papelitos para arriba, a su manager, explicándole nuestra intención. Todo parecía ir bien. A las 4:30 de la madrugada, finalmente bajó Joaquín... con unos tragos de más, pero muy feliz... y lo raptamos... y se sentó a conversar con nosotros y a tomarse este vinito que le habíamos prometido. Fueron quince minutos maravillosos: le entregué un par de postales de Putaendo... y me mencionó "coño, carajo, pero si ese lugar que me dices ya me sabe bien... me gusta ese nombre... algún día tendré que ir a conocer ese pícaro pueblito". Sabina compartió con todos... se tiró encima de la mesa para estar cerca de todos... y les juro (yo ya algo sentía con anterioridad) que tiene una forma de ser demasiado igual a mi viejo cuando está un poco puestón.
Las fotos se las debo a Magaly: este e-mail está dedicado a ti, que me acompañas en mis locuras... y me ayudas a seguir siendo un viejo niño; ¡gracias Princesa!. Y bueno, también me ha firmado y dibujado un pececillo en el estupendo libro que tengo de él: "Con buena letra".
Basta de palabrería. Aquí los dejo con la letra de una canción de él que refleja un poco este rapto... y con las fotos tomadas en esa inolvidable noche de juerga.
Con Ustedes... el tipo que es mucho más incorrecto que Serrat e infinitamente más entretenido que Silvio...


